Moussa “Cuando era niño mi concepto de  jugar a fútbol era muy distinto. Por ejemplo, algo tan básico como unas botas de fútbol eran un lujo que pocos se podían permitir”

 

 

 

 

 

En Senegal los niños que muestran buenas dotes de jugador son entrenados por academias de fútbol especializadas en promocionarlos a equipos internacionales. Es el caso de nuestro protagonista, Musa, un jugador nato que creció rodeado de fútbol. Y aunque apuntaba maneras para ser un gran profesional, la falta de apoyo familiar y una lesión en la rodilla hicieron que cogiera otro camino. Un camino que lo acabó trayendo hasta Barcelona a vivir el fútbol de otra manera y a conocerse mejor a sí mismo. Actualmente está escribiendo su propio libro con las reflexiones que la vida le ha enseñado en todos estos años.

 

Conoce a nuestro protagonista de hoy: Moussa Diakite (Musa)

 

 

 

Nacido en Senegal, Musa, creció rodeado de fútbol, naturaleza y recuerdos que ahora aprovecha para su crecimiento personal. Para entender la historia de nuestro protagonista, nos adentramos en las inhóspitas tierras dakarenses (Dakar) la capital de Senegal. En este país, a pesar de ser uno de los más estables del continente africano, no se puede negar el hecho de que más del 50% de su población vive por debajo del umbral de pobreza. Vivir en Senegal es vivir en condiciones duras, pero eso, según Musa, hace que el carácter de su gente sea franco y adaptado al cambio, unas características que no encontrará en la personalidad de sus amigos europeos. 

 

El deporte juega un papel muy importante en la vida de los dakarenses, y es que desde muy pequeños pueden elegir distintas alternativas. En el caso de Musa, al contrario de lo que podemos pensar, él eligió baloncesto antes que fútbol, pero pronto tuvo que renunciar a esa idea y empezar a saborear lo que sería su gran pasión: el fútbol.

 

¿Por qué cambiaste el baloncesto por el fútbol ?

Fué por un cúmulo de cosas, yo empecé a jugar a baloncesto sin que mis padres supieran nada. Estuve un tiempo jugando y entrenando, hasta que un día la academia organizó un viaje de fin de semana con todos los equipos a la isla Gorea. Para eso necesitaba 400 francos CFA que son unos 0,60 céntimos de euro, que para ese entonces era bastante dinero. Se lo pedí a mi padre que de paso se enteró de mis entrenos clandestinos y recuerdo que él se enfadó muchísimo, no confiaba en esa academia de basket y tampoco quería que me fuera de viaje porque solo tenía 7 años. Ese hecho me molestó bastante y simplemente renuncié a seguir jugando. Además era consciente que el baloncesto era en general uno de los deportes más caros de los que habían. Y me cambié a fútbol. 

 

 

Si un niño quiere dedicarse al fútbol ¿Hay muchas diferencia entre las oportunidades que puede tener en Senegal vrs España?

Totalmente. Aunque me consta que la situación en mi país ha mejorado ya que mi hermano pequeño actualmente está jugando con una academia de fútbol y ahora son mucho más organizadas: les pagan mensualmente, tienen a disposición todo el equipo, sesiones de fotos… En fin, tienen todo lo que necesitan. Aún así creo que las oportunidades siguen estando a años luz de las que hay aquí. La principal diferencia son todas las personas que se vuelcan para ayudarlos, como entrenadores, nutricionistas, orientadores, profesores, médicos etc… pero sin duda el papel más importante es el que juegan las propias familias. Aquí se vuelcan por completo. En mi caso, yo no recibí ningún apoyo que me ayudara a continuar, sino todo lo contrario, me insistían a dejar el fútbol y centrarme en mis estudios. 

Entonces, de pequeño para ti el concepto de fútbol era totalmente distinto al que un niño puede tener en Barcelona, o España. 

Exactamente. Por ejemplo, algo tan básico como las zapatillas de fútbol, eran un lujo que no cualquiera podía permitirse, jugábamos con zapatillas de plástico. Y lo que usábamos como campo de fútbol, no era de césped natural o artificial, sino un campo de arena y rocas. Esas eran las condiciones en las que un niño juega a fútbol en Senegal, por lo menos en mi época. Y muchas veces se hacía duro porque físicamente podías cansarte rápido o hacerte daño, pero emocionalmente nos llenaba, porque amábamos jugar y divertirnos en un campo improvisado. 

¿Tienes alguna anécdota divertida que recuerdes de tu infancia jugando al fútbol en Senegal?

Recuerdo con mucha gracia una historia de cuando robé unas zapatillas de fútbol. Es un recuerdo divertido porque lo hice de manera muy inocente y además mis amigos luego supieron que las había robado y yo intentaba negarlo o esconderlo.

En una ocasión fuimos a un colegio vecino para jugar un campeonato que se estaba celebrando. Recuerdo que nosotros llegamos con bastante antelación y al llegar yo me fui a explorar el recinto, quería ver cómo era ese colegio. De repente, vi algo que no tendría que haber visto: unas zapatillas de fútbol sin dueño de la marca Lotto. Entonces las cogí y las metí en mi mochila. Las escondí durante un tiempo prudente y luego ya las empecé a utilizar. Pero cuando mis amigos me vieron con ellas todos me preguntaron de dónde las había sacado, hasta que uno de ellos dio en el clavo y dijo que sabía que las había robado. Supongo que las robé también porque sabías que esa era la única forma de tener unas. 

 

 

Musa estuvo muchos años jugando y entrenando con la academia de fútbol. Lograron alcanzar todas las categorías y jugar en las ligas de campeonato más importantes del país. Uno de los momentos más emotivos para Musa fue cuando ganó copa del campeonato de su ciudad a los 15 años. 

 

 

Después de tantos años ¿Por qué dejaste de lado la carrera como futbolista?

En realidad tuve que dejarlo por fuerza mayor, ya que a parte de la falta de apoyo familiar tuve una grave factura en mi rodilla derecha, y tuve que dejarlo temporalmente. Entonces me centré completamente en mis estudios e hice caso a las presiones familiares. El fútbol pasó definitivamente a segundo plano cuando, al acabar mis estudios, me salió una oportunidad muy buena de trabajo en Marruecos. Y decidí irme allí a vivir. 

¿Y después de Marruecos empezó tu aventura aquí en Barcelona?

Así es. Después de estar 4 años en Marruecos y de intentar iniciar algún proyecto en mi país que, finalmente, no salió, decidí buscar un nuevo destino.  Mi idea principal era irme al Reino Unido, siempre he querido vivir allí pero las opciones reales que tenía eran Francia, donde vive una tía y España, donde vive mi padrastro. Y así fue, el 7 de abril del 2019 ya estaba en Barcelona.

Cuál fue tu primera impresión de Barcelona? Y cuál fue el choque cultural más importante que has podido ver?

De pequeños siempre nos hablaban sobre Europa, para todos era el gran continente donde todo era más fácil, mejor calidad de vida, educación, sanidad, orden, seguridad; además en cuanto al fútbol también habían clubes o jugadores europeos que eran referente. Y cuando llegué aquí todas las expectativas se cumplieron, me encantó la cuidad de Barcelona, me impresionó el urbanismo que la ordena, la variedad de culturas que se pueden juntan en un mismo espacio y aunque vivir en Marruecos me gustaba, no puedo negar que la vida aquí es mucho más fácil y tranquila. 

 

El mayor choque fue la personalidad de las personas europeas, o quizás sea solo algo típico de las personas españolas. Y es que la cultura afecta mucho a la personalidad de la gente y eso fue algo que noté desde el principio. Aquí las personas son, por decirlo de alguna manera, demasiado diplomáticas. Por ejemplo, en mi país las personas somos las relajadas y más francas. Hay un dicho que dice algo así como “quien realmente te quiere te dirá que te huele el aliento”. Creo que ser franco en importante porque en la vida, a veces, necesitamos que alguien nos diga esas verdades que más duelen pero que nos ayudará a mejorar o a cambiar. 

Eso aquí es todo lo contrario. Las personas son políticamente correctas, incluso con sus amigos o familiares. Eso, personalmente, me chocó bastante en mis relaciones sociales. Creo que todo esto se debe en el fondo al miedo al cambio, ya que la verdad, a veces, duele pero te lleva inexcusablemente a cambiar. Lo veo cada día con las personas que acarrean relaciones tóxicas o rutinas llenas de estrés y que no cambian. 

 

Eres bastante reflexivo y analítico en tus experiencias. ¿Te ayuda eso a ser más feliz?

Hay que ser reflexivo en la vida, si no nunca cambias. Yo por ejemplo a base de cuestionarme a mí mismo, por ejemplo, pude dejar de fumar. Estuve fumando durante muchos años, pero cuando murió mi padre me empecé a preguntar si yo quería seguir sus pasos, si el tabaco me llevaba a ser mejor persona y si eso era lo que yo quería. 

Para mi actualmente cada día es sencillamente perfecto. Por que he entendido que cada día es un aprendizaje, y que todas las situaciones que te ocurren te enseñan sobre quién eres. 

En fútbol me ha ayudado mucho también a conocerme, y es que quizás les pasa a muchos jugadores, o no, pero si tengo una energía negativa juego de una manera diferente a la de si estoy contento. Y eso me lo enseña el juego. Observando cómo juego puedo conocer los sentimientos que hay dentro de mí en ese momento.

 

Cuando llegaste a Barcelona, ¿te sirvió mucho conocer la app de CeleBreak ?

Si, sin duda. Como ya has podido notar mi relación con el fútbol se remonta a mi infancia y actualmente el fútbol forma parte de mi rutina. Gracias a un amigo, que sinceramente no recuerdo quién era exactamente, entré en la comunidad de  CeleBreak. Fue una gran manera de conocer gente con la compartía la misma pasión por el fútbol y también personas en la misma situación de estar en una ciudad nueva. 

El simple hecho de conocer gente nueva es demasiado enriquecedor y tiene un precio incalculable. Además si juntas a muchas personas apasionadas por el fútbol puedes encontrar grandes jugadores con los que, de otra manera, no hubieras podido compartir equipo.

Por ejemplo, hubo un jugador que me impresionó muchísimo, uno al que le llamaban Ronaldinho, pero realmente se llama Armando Cubillos, tendría unos 45 años y jugaba como un auténtico maestro. Me gustó mucho conocerlo y verlo jugar, y si no hubiese sido a través de CeleBreak, jamás hubiese podido coincidir con semejante leyenda. 

Y ahora ¿cuáles son tus planes de futuro?

Para el futuro tengo muchos planes, uno de los más recurrentes es volver a mi país y hacer algo para ayudar a la gente joven con algún proyecto sobre educacion, deportes, política… tengo muchas cosas en mente que se podrían hacer en un país como Senegal. Pero la realidad, es que soy una persona a la que le gusta fluir y ver qué la trae la vida. Tengo cosas en mente pero no tengo nada planificado con fecha de ejecución.